Tiene 30 años y lleva seis de sacerdote. Se encontraba en la Escuela Diplomática Vaticana Roma, pero ha sido llamado para hacerse cargo de la nueva parroquia de San Juan Bautista de La Salle y Nuestra Señora de La Estrella, cuya primera piedra se pondrá el hoy en la zona de Hipercor. Además, es delegado diocesano de Patrimonio y colabora en el Tribunal Eclesiástico
Llega a Jerez desde Roma con tres cargos. ¿Puede explicar cuáles son?
– Ahora soy delegado diocesano de Patrimonio y Relaciones Institucionales, (el padre Repetto se queda con la parte de liturgia). También soy el pároco de la nueva parroquia San Juan Bautista de La Salla y Nuestra Señora de La Estrella, situada en la zona de Hipercor, y también colaboro en el Tribunal Eclesiástico de la diócesis.
– Como delegado diocesano de Patrimonio llega en un momento delicado, tanto por el estado en el que se encuentran las iglesias como por el borrador de proyecto de Patrimonio por el que la Administración pública podría hacerse con edificios religiosos si la Iglesia no los conserva.
– Ciertamente es un momento delicado, pero se percibe un buen clima de colaboración con las administraciones de defender, proteger y conservar el patrimonio. Lo que ocurre es que la prisa no es buena consejera. Cualquier obra de arte necesita un estudio de técnicos profesionales. Hay veces que el mal estado de un edificio sólo da la cara cuando ya es grave, y antes es imperceptible. En las construcciones actuales es más fácil darse cuenta de los errores. Los párrocos siempre están atentos. No existe dejadez. En cuanto a la Ley de Patrimonio, creo que es prematuro hablar de ella puesto que todavía se trata de un borrador.
– ¿Y su nueva función como párroco?
– Este es un encargo que me hace muchísima ilusión. Los dos grandes ingredientes con los que comienzo esta tarea son la confianza en Dios y la gran ilusión de un joven sacerdote de 30 años que lo quiere ser de todos. El día 10 del próximo mes de octubre cumplo seis años de sacerdote y llegué el pasado Viernes de Dolores. El 7 de abril fue mi nombramiento, que además fue la festividad de San Juan Bautista de La Salle, que da nombre a mi parroquia.
– ¿Cuáles son sus objetivos más inmediatos?
– Mi objetivo es congregar a la comunidad cristiana allí celebrando la Eucaritía, y para ello necesito ya, mientras que no se termine de construir el templo, unos prefabricados o un local. Para ello llamaré a todas las puertas, porque hasta que no se celebre la Eucaristía no habrá conciencia de que allí hay una parroquia. Es una zona que está creciendo vertiginosamente y hace falta un templo para que los católicos tengan un lugar donde satisfacer sus necesidades espirituales.
– ¿Qué pediría?
– Necesito de la generosidad de la gente y hago un triple llamamiento: A los creyentes a la oración y a los feligreses para su presencia activa en la parroquia. Además, Dios ha bendecido a muchos jerezanos con una situación económica muy saneada y desde aquí les pido que con esta parroquia me ayuden a poner un poco de cielo en la tierra. A partir de ya recibo todo tipo de donativos. Hay una cuenta abierta en La Caixa para la parroquia San Juan Bautista de La Salle, o también pueden dirigirse al Obispado. Yo por mi parte haré de limosnero puerta por puerta. Así se han hecho las grandes obras de la Iglesia. También estoy muy agradecido a la Gerencia Municipal de Urbanismo porque va a facilitar que el proyecto siga adelante con subvenciones y convenios.
– La zona donde va ser párroco no es especialmente deprimida...
– Son unos 70.000 habitantes, que dentro de unos años serán 20.000. Son gente joven y otra que ha pasado ya a una segunda vivienda. También están los 'veteranos' de la barriada de Las Flores y mi misión con todos será fundamentalmente evangelizarlos, saliendo puerta por puerta como lo hizo Cristo. La parroquia no es mía, sino de todos, en el aspecto tanto espiritual como pastoral y material. Va a tener una función de unión y también una labor social muy importante, de atender a las personas, no sólo a los católicos. Este es un reto que me apasiona y confío en que Dios está conmigo. No me veo protagonista de esta historia, sino un instrumento.
– ¿Por qué el nombre de San Juan Bautista de La Salle y Nuestra Señora de La Estrella?
– La diócesis ha querido rendir así homenaje a las instituciones lasalianas, donde se han formado miles de jerezanos.
– Y como miembro del Tribunal Eclesiástico, parece que el anterior Papa, Juan Pablo II, dio un 'toque' por la cantidad de nulidades matrimoniales que se concedían. ¿Qué opina usted sobre este asunto?
– Esa fue la interpretación que hicieron algunos pero Juan Pablo II a lo que exhortó fue a buscar la verdad, y en la verdad está la justicia. Tampoco se trata de una cuestión de dinero, como se piensan algunos. Si uno no tiene medios y lo demuestra el tribunal concede el patrocinio gratuito. Lo que se cobra es mínimo. Es cierto que la gran mayoría de los casos de nulidad sale adelante, pero esto es así porque cuando se admite una demanda es porque se ven fundamentos de que una causa puede salir adelante. Lo que se tarda es un año como máximo. Una causa la ven seis jueces eclesíásticos en dos instancias, aparte de la defensa de las partes y el defensor del vínculo. Son muchos ojos los que ven cada causa para buscar esa verdad. Es una cosa muy seria aunque se intenta hacer ver que no es serio. Esto no se compra.
– Viene de la Escuela Diplomática de la Santa Sede. ¿No le pesa ser ahora un párroco de pueblo?
– He estado dos años en Roma, dos años de de formación y discernimiento, y he elegido la vida en la diócesis. He cambiado la pastoral diplomática por la pastoral diocesana.
– ¿Ha sido usted quien lo ha pedido o se lo han pedido?
– He sido yo. La vida en la parroquia también la conocía ya porque me llevé tres años en la parroquia de La Milagrosa de El Puerto. Roma para mí ha sido un momento privilegiado donde he vivido y visto lo mejor de la Iglesia, lo grande y universal. Ha sido una decisión vocacional que no me ha pesado como voluntad de Dios que asumo libremente. Eso me da serenidad, paz y alegría.
– Ya que ha estado en la Escuela Diplomática, ¿cómo ha visto el choque entre oriente y Occidente?
– Cuando en la sociedad se intenta hacer ver que la religión no cuenta se está cerrando los ojos al problema real de los conflictos de hoy. Los grandes conflictos de hoy tienen su origen en ideologías, valores, religión... y esos elementos no se pueden obviar. No se puede retirar la mirada a la realidad religiosa. El choque de culturas se supera con el diálogo, no con las armas, un diálogo donde no se excluya a nadie. Todas las instituciones, también la Iglesia, deben formar parte de ese diálogo, porque ayuda a formar conciencias, aunque algunos quieren excluirla. Las raíces cristianas de la cultura europea es una cosa evidente aunque luego no lo hayan reflejado en la Constitución.
Fuente:
Diario de Jerez