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domingo, 27 de agosto de 2006
Publicado por PiKERO @ 10:40 | Iglesia
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Carpinteros y electricistas dan vida, durante este verano, a un inmueble que, tras éstos que tomaron el relevo de los albañiles en junio, aguardan ya, en unos diez días, a aquellos otros que desean tomar posesión de su nueva sede: obispo, vicarios, delegados diocesanos y demás cargos de la Diócesis que finalizarán una interinidad entre Eguiluz y Bertemati que, en cualquier caso, marca un hito histórico para la Iglesia asidonense.


Tres empresas de carpintería y una de montajes eléctricos ya tienen la nueva Casa de la Iglesia llena de personas que suben o bajan, entran o salen, sierran un tablero o preparan la colocación de las lámparas. Pero la verdadera ocupación está aún por llegar. Curia, delegaciones y movimientos tienen ya, sin embargo, el grueso de sus cosas allí. Cajas por desembalar lo cantan por pasillos y despachos del mismo modo que los plásticos envolviendo sillas y otros enseres protegen aquellos bienes que comenzarán a ser utilizados ya mismo en Bertemati. La nueva sede del Obispado, materializados los diligentes trabajos que se realizan una vez que los albañiles lo entregaran en junio, está a unos diez días de que aquellos que hacen la Iglesia diocesana ocupen aquellos suntuosos salones que, tiempo ha, disfrutara la familia que da nombre al inmueble. Tampoco han perdido las dependencias, y se nota en la visita –pese a las virutas y los operarios trabajando o comiendo el bocadillo–, esa fragancia conventual derramada por aquellas religiosas que lo recibieron en donación.
“La mudanza está ya casi hecha”, dice el sacerdote Francisco Fuego, que multiplica por mucho aquella otra mudanza que le tocara hace décadas, cuando abría su parroquia de Nuestra Señora de las Nieves. Hoy en día es vicario de asuntos económicos y, a la vista está, no se trata sólo de administrarlos sino también de bajar a la batalla que se vive estos días en el Arroyo. De hecho prefiere otro título. “Llámame mejor el encargado de la mudanza”. Eso sí, no será el único que se llene del polvo de los trabajos que se efectúan aún en Bertemati porque tiene claro que “nos meteremos con carpinteros” a los que, según Fuego, aún resta alrededor de un mes de tarea en la casa. Aquella otra de Eguiluz, tras casi treinta años acogiendo los esfuerzos de la Iglesia diocesana, va quedándose vacía. “Hay pequeñas delegaciones que aún están trabajando allí, como administración o notaría” dice el cicerón de este recorrido. Otras están paralizadas, porque pueden permitírselo un breve tiempo, y, caso por ejemplo de la delegación de Hermandades y Cofradías, aguardan a poder abrir allí para reactivar sus funciones.

los archivos, uno de los tesoros
En este repaso, Francisco Fuego recuerda que de los archivos, por ejemplo, apenas ha podido trasladarse a Bertemati la mitad del material. Los fondos documentales diocesanos, del Cabildo Catedral, los legajos del Cardenal Segura venidos de la Cartuja, el archivo de Bertemati, el fondo de Francisco Rodríguez Romero sobre religiosidad popular… Es mucho, y muy delicado, cuanto contiene este apartado como para que se haga a la ligera. Y la parsimonia, cargada de eficiencia –eso sí–, se personifica en José Hachero, el responsable de ello. Recorre las dependencias con su bata blanca disponiendo todo con la colaboración de un equipo que coloca el mobiliario metálico compacto especializado para este menester. Es la excepción, en aras del pragmatismo que requieren su futuro uso público y la seguridad que necesitan, en un conjunto de la sede diocesana, que puede calificarse como el reino de la madera. La viguería que se extiende por todos y cada uno de los despachos o la proliferación de librerías y otros estantes quedan extinguidas cuando se llega a la parte más lejana de la fachada principal. Los archivos tendrán acceso desde Limones.
Fue allí donde terminó una visita que se puso en marcha en el ala de usos sociales, el otro gran provecho general junto al cultural, que el traslado del Obispado a Bertemati procura a una tierra tan necesitada. La luz, tan presente a raudales en toda la casa por medio de patios como el denominado de los Jazmines o el del Sagrado Corazón, se hace aquí, bajo la presidencia de una Inmaculada y con amplias cristaleras, en un bien que parece derrochado gracias a la propia Virgen. Un mural de San Juan Grande, el patrón de la Diócesis de Asidonia–Jerez y más claro ejemplo de la acción social en Jerez, presidirá el conjunto de despachos de Cáritas. No muy lejos quedará el Instituto de Ciencias Superior de Ciencias Religiosas. Tres aulas se muestran con sillas aún envueltas. En una zona intermedia, una entreplanta, y entre la zona social y la central o de la Curia, se encuentra un lugar común que satisfacerá a toda delegación diocesana, por pequeña que fuere, con una mesa y un mueble para conservar sus documentos. Otras, por mayor envergadura, contarán con despacho –o un conjunto de ellos– propio. Las vicarías son un ejemplo.


Informacion de Jerez

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