El Episcopado afirma que la Iglesia no pretendía lograr más dinero, advierte que ha renunciado a mucho y que lo que recibirá vía asignación tributaria representa sólo el 10% de sus cuentas
Ni ganadores ni perdedores. Los obispos valoraron ayer de forma satisfactoria el acuerdo alcanzado la semana pasada con el Gobierno en materia de financiación de la Iglesia y aseguraron que "todos ganan" pues, en resumen, "el Ejecutivo ha solucionado un problema, la Iglesia se encuentra más libre y los contribuyentes pueden elegir libremente quién se beneficia de su dinero".
El portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino, compareció ayer, acompañado por el vicesecretario para Asuntos Económicos del Episcopado, Fernando Giménez Barriocanal, para informar de los trabajos de la Comisión Permanente, que ha estado reunida para preparar la asamblea plenaria de los obispos el próximo mes de noviembre y para estudiar, fundamentalmente, los presupuestos para el próximo año.
Tanto Martínez Camino como Giménez Barriconal explicaron que para llegar a este acuerdo, ambas partes, Gobierno e Iglesia, han tenido que renunciar a alguno de sus planteamientos, y pusieron como ejemplo, por parte de la CEE, entre otros, el aceptar el 0,7 por ciento, cuando pedían el 0,8, y la exención por IVA.
El secretario general de la CEE recordó, asimismo, que el dinero que percibe la Iglesia por el concepto del IRPF –unos 140 millones en su conjunto– actualmente "es un porcentaje pequeño de las necesidades que tiene", ya que algunas diócesis se financian hasta al 90 por ciento de sus necesidades con el trabajo voluntario que realiza mucha gente, de las colectas y de las parroquias. Y agregó que "el acuerdo de financiación no es la solución, sino sólo una ayuda" para el sostenimiento de las necesidades que tiene la Iglesia católica española.
En la nota de prensa entregada a los medios de comunicación tras la reunión de la Comisión Permanente, la CEE expresa su confianza en que el nuevo sistema "permita mantener en términos semejantes a los actuales la aportación de los contribuyentes al sostenimiento de la Iglesia mediante su asignación voluntaria". "Por otro lado, los obispos desean recordar a los fieles que su generosidad en el apoyo directo a las diócesis, parroquias, etcétera, seguirá siendo imprescindible, ya que constituye la parte fundamental del sostenimiento de la Iglesia".
El acuerdo alcanzado entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal, que se han incluido en el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para el próximo año y que, por lo tanto, ha de ser ratificado por el Parlamento, eleva con carácter indefinido el porcentaje de asignación tributaria, que pasa del 0,5239 actual al 0,7 por ciento. Desaparece el complemento presupuestario; se establece que el nuevo sistema entra en vigor en la renta de 2007, cuya declaración se hará en 2008; y que el importe a cuenta a recibir durante 2007 se eleva en un 4 por ciento, con relación a 2006.
La Iglesia se compromete a mejorar la memoria justificativa sobre el destino de los fondos obtenidos por la asignación tributaria, y renuncia a la exención por IVA en la adquisición de bienes inmuebles y a la no sujeción en la adquisición de objetos destinados al culto.
Esta renuncia, que supone aproximadamente según los cálculos realizados por Hacienda unos 30 millones de euros, se tendrá que establecer mediante el instrumento legal correspondiente.
Preguntado por este "deshielo" en las relaciones entre la Iglesia católica y el Gobierno tras meses de confrontación y de manifestaciones en la calle, Camino aseguró que no puede "hacer grandes valoraciones porque, posiblemente, ni hemos estado tan mal como se ha venido diciendo, ni ahora estamos tan bien". La Iglesia no actúa "en función del color del Gobierno sino de cuestiones objetivas que se plantean" y "aunque no me lo crean", recalcó, "no actuamos con cálculos políticos, sino para lograr lo mejor en beneficio de los ciudadanos, por lo que tratamos de llegar a acuerdos con el Gobierno, sea el que sea".
Fuente:
Diario de Jerez