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miércoles, 03 de enero de 2007
Publicado por Tiniebla @ 1:41 | Semana Santa en...
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Maqueta en arcilla del proyecto del nuevo trono: “ En conjunto, la impresión es la de una fusión de elementos, de escultura, talla ornamental, luz, cristal y flor”.



Antecedentes.

Que el grupo del santo Amor de san Juan en la Soledad de la Virgen, ha sido, desde su origen, un grupo polémico, no se le escapa a nadie. Polémica, y desacertada, fue la intención inicial de sustituir con este grupo escultórico a la imagen solitaria del evangelista en la procesión del santo entierro. Esto, sin duda fue un planteamiento erróneo pero que trajo consigo la feliz consecuencia de poder contar con este excepcional grupo escultórico de José Capuz . Junto al desplazamiento de la imagen tradicional de vestir, la novedad de su lenguaje estético y la complejidad de su mensaje como obra de arte religioso fueron otros motivos no menos determinantes para la difícil aceptación del Santo Amor. A esta incomprensión contribuyó también su inadecuada presentación en la procesión, sobre un trono inacabado que no contribuía a la adecuada lectura de la obra. Desde entonces esta situación se ha agravado al presentarlo fuera de su contexto original tras su desplazamiento del cortejo del Santo Entierro, para el que fue concebido, a la nueva procesión del Sábado Santo.

En diferentes ocasiones se ha abordado la idea de un nuevo trono pensando ex profeso para este grupo, pero sucesivamente se han ido adoptando medias soluciones para ir saliendo del paso, llegando a contar actualmente con un trono muy digno, elegante, incluso solemne, aunque, bien es verdad, con el mismo carácter de provisionalidad. El mal estado de conservación del trono y el carácter poco excepcional de sus tallas aplicadas llevaron a la Junta Directiva a tomar la decisión de elaborar un proyecto de nuevo trono que, de una vez definitiva, fuese algo singular, pensado para este grupo desde un principio; un trono que realzase la concepción escultórica de Capuz y facilitase su comprensión.

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Boceto del perfil de la peana del trono: “El conjunto conseguiría un carácter barroco, por lo que tiene de dinamismo, complejidad y efecto magnificente, pero con un lenguaje contemporáneo. Las tallas del trono llegan a formar un todo con el grupo escultórico”.



Inquietudes.

Con éstos planteamientos, y teniendo en cuenta el carácter predominantemente frontal de este grupo escultórico, se ha pensado un trono que presente un ligero desnivel, progresivamente ascendente hacia el fondo, donde se situaría el grupo, dejando un importante espacio vacío delante de las imágenes. Esta disposición inclinada de la parte superior permite una mejor visibilidad del grupo escultórico y favorece su visión frontal. Por otro lado, la presencia de un espacio vacío ante las esculturas favorece la comprensión del grupo escultórico, de esas tres imágenes que contemplan la desolación de Cristo muerto; se introduce en el trono el vacío que deja la muerte; pero dejando claro que no es una soledad desesperanzada, sino que cada personaje refleja una actitud diferente ante el hecho de la muerte de Cristo y, en conjunto, el grupo se convierte en la obra más espiritual de Capuz, una reafirmación en la esperanza de la resurrección.

Aclarados estos aspectos compositivos del nuevo trono quedaba por definir el lenguaje estético con que plasmarlos. Parecía claro que un grupo con un lenguaje tan contemporáneo como el Santo Amor pedía un trono que se apartase de los manidos modelos barrocos. Por otra parte, la talla del nuevo trono no debía eclipsar el grupo escultórico de austera policromía y somera talla. A ser posible, el lenguaje del nuevo trono debería estar en consonancia con el lenguaje de las esculturas de Capuz.

El proyecto.

Comunicándole estas inquietudes al escultor y restaurador Arturo Serra; que en el año 2004 ya realizó la peana para San Juan en su trono de Aladino Ferrer; éste acogió con interés la propuesta y elaboró un proyecto con un lenguaje absolutamente novedoso pero que se adecua perfectamente a la obra de Capuz puesto que la talla del Santo Amor y su combinación de policromía es el elemento de inspiración fundamental para la nueva talla ornamental. Junto a la referencia de la talla de Capuz, Arturo Serra ha tenido en cuenta los enmarañados cierres de forja de las balconadas de la Casa Milá, La Pedrera, de Gaudí, en Barcelona. De la misma manera en que se retuercen las forjas en la obra de Gaudí, así Arturo Serra plantea un trabajo de talla en madera que participa del mismo carácter expresionista de la obra de Capuz. El acabado cromático seguiría las mismas pautas, combinando grandes superficies en oro con la madera en tono caoba, realizado todo en madera de cedro. El conjunto conseguiría un carácter barroco, por lo que tiene de dinamismo, complejidad y efecto magnificente, pero con un lenguaje contemporáneo. Las tallas del trono llegan a formar un todo con el grupo escultórico.

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“Arturo Serra ha tenido en cuenta los enmarañados cierres de forja de las balconadas de la Casa Milá, La Pedrera, de Gaudí, en Barcelona”.



Luz y flor.


Esta idea de fusión implico la búsqueda de un sistema de luminarias que pudiera participar de este mismo concepto de integración, rechazando el colocar cuatro cartelas que como cuatro candelabros se desentienden del resto. Para ello se contactó con un artesano del vidrio soplado que sería el encargado de confeccionar unas tulipas con carácter también escultórico y original, especie de estilizados cálices florales de mórbidas formas, en tonos ámbar, imbricados en la talla de madera. Estas tulipas únicas se combinarían con otras más sencillas que formarían la base del sistema de alumbrado del trono, además de pequeños puntos de luz ocultos entre los espacios destinados a acoger la flor. También las flores tendrían sus espacios claramente delimitados y diseñados a tal efecto, tanto en las cartelas como en determinadas zonas entre las tallas de la caja del trono.

Conclusión.

En conjunto, la impresión es la de una fusión de elementos, de escultura, talla ornamental, luz, cristal y flor. El trono también acogería algunos elementos figurativos entre las tallas ornamentales, como podrían ser los instrumentos de la Pasión de Cristo, sobre la que meditan los tres personajes situados sobre esa nube espinosa y sobrenatural que es el trono. Y, por supuesto, en el frontal del trono campea, abriéndose paso entre la maraña, la luz de Cristo, sostenida por el águila, símbolo del Evangelio preclaro del Apóstol San Juan.

El proyecto fue presentado en Junta General celebrada en los salones de la Cofradía el 30 de Septiembre de 2004, con la asistencia del escultor Arturo Serra, recibiendo el apoyo unánime de todos los presentes por aclamación, y encomendando a la Junta Directiva realizar todos los esfuerzos para conseguir transformar este deseo en una realidad.

A partir de ese momento la Junta Directiva, se puso a trabajar para resolver otros aspectos necesarios para el desarrollo del proyecto, tales como el coste, el plazo de ejecución y los plazos de amortización. Una vez estudiados dichos aspectos se presenta el proyecto a la Junta de Arte de la Cofradía, la cual, una vez realizados los estudios pertinentes, lo aprueba y lo pasa a la Junta de Mesa. Finalmente, el pasado día 16 de Diciembre de 2005, la Junta de Mesa de la Cofradía da su conformidad para llevar a cabo la consecución de dicho proyecto, el cual podría ver definitivamente la luz para la Semana Santa de 2009.

Fuente: www.sanjuanmarrajo.org/nuevotrono/

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Comentarios
Publicado por Anonimo
viernes, 05 de enero de 2007 | 12:58
Mi abuelo siempre me dijo que la Semana Santa de Cartagena es la mejor. Todos los nazarenos van al mismo son, con mucho orden y seriedad. Menos mal que nosotros somos más folclóricos; como el canasto sea tallado el tallista acabará con la muñeca destrozada. Uf... como lo quieran dorar.......
Publicado por Anonimo
sábado, 06 de enero de 2007 | 15:52
No coment loco