La asociación sale el Viernes de Dolores en Federico Mayo y al día siguiente vuelven a sacar el paso en Torrecera
La culpa la tuvo el fervor popular de la calle Eduardo Freyre en la barriada Federico Mayo. Hace cinco años que un grupo de chavales reunieron en la casa de uno de ellos unas tablas con cuatro palos, una cortina usada y el busto de un cristo de barro que posiblemente encontraron en el desván del abuelo. La pretensión era sacar un pasito el Viernes de Dolores. Aquello llamó la atención de los progenitores y, al año siguiente, decidieron hacer un paso más serio. «La verdad es que se les cayó el cristo en medio de la procesión», comenta Bienvenida Padilla que es costurera y un poco alma mater del movimiento que se mueve alrededor de la cofradía apócrifa. Así que efectivamente al siguiente año se cambia el paso por otro más sólido y se consigue un cristo que viene desde Sanlúcar de Barrameda y se llega, incluso, a contratar una banda que viene desde Paterna de Rivera para tocar. La asociación tomó nombre de La Redención y la salida fue todo éxito según reza en el libro que narra estos cinco años de intensa historia. «Lo bonito de este movimiento -comenta Bienvenida- es que todo lo hemos hecho nosotros. Aquí si que ha funcionado lo artesanal. Los incensarios están hecho de los restos de una antigua lámpara de brazos, un herrero amigo nos hizo la parihuela, las varas, la cruz de guía y hasta los brazos de los faroles de guardabrisas están hechos con las gomas que se usan para las bombonas de butano», añade. Todo hecho con mínimos costes y con máxima imaginación para que cada Viernes de Dolores la cofradía brille por las calles de la barriada Federico Mayo.
La asociación forma parte de una especie de federación de asociaciones de este tipo que alberga la delegación de juventud del Ayuntamiento, «es importante pertenecer a esta federación -comenta la costurera- porque nos sentimos todos más arropados». Dicen que no quieren formar parte de ningún círculo parroquial y que su único objetivo es ser lo que son, una asociación de jóvenes y padres que se reúnen en torno al Cristo de Nuestras Lágrimas, que es la advocación final que le pusieron. «El cura de la parroquia no nos abre ni las puertas de la parroquia cuando pasamos por delante -comenta sin mucho interés la costurera del asociación- pero tampoco nosotros tenemos el deseo de ser algo más de lo que somos ahora», concluye.
El éxito de la cofradía apócrifa ha llegado incluso a la vecina pedanía de Torrecera. El alcalde en persona, el año pasado, se puso en comunicación con los asociados y llegaron al acuerdo de llevar el pequeño paso al día siguiente de la salida en Federico Mayo, a Torrecera para hacer una segunda carrera o procesión. Así que se pusieron manos a la obra y, tras salir el Viernes de Dolores del pasado año por el barrio, al día siguiente estaban de nuevo montando en la pedanía, saliendo por la noche desde una nave de piensos y granos del pueblo. «Fue tal éxito -comenta Bienvenida- que este año vamos a repetir. El alcalde ha dicho que se van a vestir de mantilla las mujeres y que quiere sacar hasta penitentes». Siendo apócrifa o no, lo cierto es que este grupo de asociados alrededor del Cristo de Nuestras Lágrimas se sienten identificados con lo que hacen. Polivalentes y un poco anárquicos, el paso seguirá andando de costero a costero cada Viernes de Dolores. «Y para el año que viene sacaremos una nueva imagen», subraya Bienvenida.
Fuente:
La Voz Digital