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lunes, 02 de abril de 2007
Publicado por Tiniebla @ 9:21 | Opinión
Comentarios (1)
ES tiempo de la Santa Semana, tiempo anhelado, durante todo un largo año, por muchos corazones que han trabajado en la cosecha de la ilusión, que han soñado en los días y en las noches que ahora se suceden, que han postergado familia y amigos, ocio y placer, con el ánimo de dar certeza a un ensueño.

Como todo lo que con buena intención se pretende, seguro que a nadie perjudica. Cuando las personas se mueven con el altruismo por motor, cuando las ideas intentan dar vida a sentires muy lejanos al egoísmo o la vanidad, cuando el "yo" no excluye otros "yo"; la realidad que al fin aparece, no sufre de ninguna de las miserias que esclavizan a los humanos, ni padece ninguno de los yugos que atormentan sus vidas, ni se lastra con el plomo que azota el vivir de los hombres. Tan sólo, tan simple, tan "fácil" y tan tremendamente difícil como esto.

He vivido desde dentro y desde fuera, todo lo que para éstas gentes de buen hacer -muchos de los cofrades- significa; no ésta Semana Mayor, si no casi toda una vida dedicada casi a Ella. Sé de los esfuerzos y las injusticias, de los sacrificios y los sinsabores, de la entrega y la falta de reconocimiento. Sé, también, de las humanas debilidades que se cuelan entre cirios y "senatus", entre varales y trabajaderas, perpetrando corromper la sencilla intención de algunas sencillas gentes que ni saben, ni saber quieren de estúpidas vanidades.

Las personas de las que hablo, no son distintas de las que andan por la calle Larga cualquier día del año, ni de las que se divierten en la Feria o calientan sus fríos al fuego de una zambomba en un Diciembre cualquiera del barrio, único, de Santiago. Todos somos los que somos, lo que somos; tan sólo por nuestros actos se nos juzgará -quien pueda y tenga que hacerlo- y son las intenciones, que alimentan el espíritu que nos mueve, las que determinan el color de los hechos que teñirán nuestras vidas.

Y, es por esto que les cuento, por lo que, una vez más, me subo por las paredes del revés, cuando veo el implacable acoso al que muchos de los representantes de la Católica Iglesia someten a las gentes que hacen ésta Semana Mayor, que "son" la Semana Santa.

Porque… ni imágenes, ni curas, ni bandas, ni obispos; son ellos, esos cofrades callados, humildes y entregados, los auténticos protagonistas y directores, realizadores y productores, actores y espectadores, del sentir que da vida a éstos seis días de sentimiento.

El afán de absurdo control, de protagonismo indebido, de normativa obsesiva, no va con la intención de "preservar" el decoro debido, como quieren hacer ver; no necesitan, los cofrades de corazón, ni proclamas ni códigos que a éste comportar les lleve. De sobra saben ellos lo que se debe y no se debe hacer. Más bien, la cohorte de clérigos enfebrecidos por la imposición, no busca si no arrogarse un protagonismo que ajeno les debiera resultar, pero que se niegan a asumir.

Debieran recordar, entre muchas otras, aquellas palabras de Jesús, el de Nazaret: "que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha". La humildad que Él vivió y predicó, brilla por su estremecedora ausencia entre la inmensa mayoría de los que dicen ser "su voz" entre nosotros.

A esos cofrades que nada les importa, más que su dedicación y su ilusión, les debemos el respeto que otros reclaman para sí. Son ellos, los que poseen la fuerza de la razón, ellos los que saben hacer realidad su sueño… y el de otros muchos.

Alberto Núñez Seoane
Fuente: Diario de Jerez

veces leido.
Comentarios
Publicado por africa-n-l
miércoles, 04 de abril de 2007 | 22:15
Nunca he vivido la semana santa por dentro.He tenido compañeros y amigos cofrades por eso se que es asi lo que dices. absolutamente de acuerdo