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martes, 03 de abril de 2007
Publicado por Tiniebla @ 10:45 | Opinión
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En el inicio de nuestra inigualable Semana Santa y gracias al cariño con que el Presidente de la Unión de Hermandades nos ha acogido, he tenido la satisfacción y el honor de reunirme con los Hermanos Mayores de las 36 Hermandades que podremos admirar en nuestras calles en esta singular y renovada Semana Santa de 2007,

Hace muy pocos días quedé citado con Manuel Muñoz Natera para exponerle nuestro propósito, conocer su opinión y pedirle consejo sobre la mejor forma de darlo a conocer. Os aseguro que, aunque esperaba una buena acogida, me sorprendió su entusiasmo y la valentía de su propuesta: Hacerlo en una convocatoria extraordinaria e inédita a todos los Hermanos Mayores y medios de comunicación el mismo Sábado de Pasión, sin dar a conocer previamente el contenido ni procedencia de la propuesta. ¡Con la que está cayendo y las especulaciones que podrían hacerse en torno a esta convocatoria!.

En una Semana Santa cuyos prolegómenos se han caracterizado por las reformas, la innovación y las mejoras, venciendo enormes dificultades y, desgraciadamente, teniendo que luchar con la oposición, la incomprensión y, a veces, hasta con el "juego sucio" de algunas personas y estamentos, era obligado felicitar a este colectivo y mostrarles de alguna forma nuestro reconocimiento y apoyo a sus esfuerzos; haciéndolo sin distinciones de ningún tipo.

El hacerlo en un acto como éste tendrá sin duda una repercusión enormemente mayor que la de una simple comunicación personalizada; sobre todo de cara a intentar convencer a nuestra sociedad de que las hermandades no son sólo los desfiles procesionales (con todo lo que conllevan de fervor, devoción, expresión popular de amor hacia el Cristo que nos redimió y su Santísima Madre y, ¿por qué no?, de atractivo turístico bien entendido que ayuda a mejorar la economía de muchas familias), sino que las integran un innumerable número de hombres y mujeres que, durante todo el año, se afanan por cumplir el supremo mandamiento de "amar al prójimo como a nosotros mismos", volcándose generosamente en todo tipo de actividades a favor de los más necesitados.

Siendo infinidad las peticiones y propuestas que nos llegan a la Fundación (a veces también desde las hermandades), sólo personas como estos cofrades pueden comprender lo doloroso que resulta muchas veces no poder atenderlas. Porque debe recordarse que, por ahora, todos nuestros recursos provienen exclusivamente de la familia Ruiz-Mateos, como fruto de la generosidad y el enorme cariño a Jerez de José María Ruiz-Mateos.

Pero era necesario hacer un esfuerzo más. Y fue el pasado domingo (Festividad de La Encarnación) cuando "Don José María", recordando a su santa madre Dª Encarnación Jiménez de Tejada, defensora a ultranza de la unión familiar que inculcó en sus hijos principios como los de "El amor al prójimo por encima de todo", "El perdón bajo cualquier circunstancia" o "La hacienda va y viene, pero la fe tiene que ser inquebrantable siempre," decidió dar esa muestra de agradecimiento, apoyo y reconocimiento a las Hermandades de Jerez, sin distinciones, por el trabajo que realizan y, sobre todo, por su callada y efectiva labor benéfico-social. Y nunca mejor momento para hacerlo que en estos días, cuando ven colmadas, a pesar de todas las adversidades, las ilusiones y el trabajo de todo el año, al poder presentar sus Sagradas Imágenes en nuestras calles, provocando una vez más la devoción, fervor, admiración y respeto de los jerezanos y de cuantos nos visitan.

Así me lo comunicó y su deseo quedó rápidamente plasmado en la decisión de donar este año 6.000 euros a cada una de las 36 hermandades que harán estación de penitencia (lo que supone un total de 36 millones de las antiguas y añoradas pesetas), para ayudarlas en el desarrollo de esa labor social; haciéndolo en memoria de su madre, Dª Encarnación, de su fe inquebrantable y de las continuas muestras de amor a los demás que siempre dio.

Por supuesto que esta cantidad sólo podrá cubrir una ínfima parte de sus necesidades, o quizás el inicio de algún proyecto común más ambicioso, pero no dudamos que servirá para animarlas a continuar y demostrarle a estos cofrades que, además de en el Cielo, también aquí se les reconoce y admira.

(*) Vicepresidente de la Fundación Teresa Rivero

OPINIÓN por Juan Manuel Corchado (*)

Fuente: Diario de Jerez

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