Mucho antes de la hora fijada para el comienzo del pregón del Rocío, los piteros y tamborileros anunciaban el gran acontecimiento a celebrar en la Real Bodega de la Concha. Ésta se encontraba engalanada tan bien como siempre, para este acto que sirve de prólogo para los cultos solemnes y posterior romería a la aldea almonteña.
Sobre las botas de la vetusta bodega colgaban los murales del 75 aniversario y en el centro, a modo de presidenta, el fabuloso cuadro de la Virgen que realizara el insigne pintor jerezano Padilla, y que destacaba sobre el fondo de damasco morado que la realzaba más y con un hermosísimo centro de flores a sus pies. Al lado derecho del cuadro la bandera nacional y a su izquierda la de nuestra ciudad. Más adelantado y por delante del cuadro figuraban a la derecha el guión estandarte de la hermandad y a la izquierda el banderín de camino como dando escolta a la Señora. Completaban el exorno más centros de flores y parterres de geranios rojos de flor muy clásica de nuestra tierra, y a la derecha del escenario por fuera del tablao una carreta de la Hermandad de las que hacen el camino como premonición de la cercanía de la Romería. Todo el conjunto resultaba muy clásico para la ocasión del pregón.
Muchas personalidades en la bodega, antiguos hermanos mayores, antiguos pregoneros y personas del mundo político, delegados y representantes de los organismos de las hermandades jerezanas, así como todos los miembros de la junta actual y muchos hermanos y fieles rocieros jerezanos. Muy pronto las sillas se fueron ocupando y al igual que en otras ocasiones faltaron y muchas personas tuvieron que permanecer de pie.
Con más de treinta minutos de retraso (¿por qué el pregón del Rocío nunca empieza a su hora?), y encabezados por los seis piteros seguidos del hermano mayor, iban el presentador Antonio Gallardo Molina, el pregonero Padre D. José González de Quevedo Álvarez y cerrando el cortejo el director espiritual, Padre Martín Alexis. Subió al atril el hermano mayor dando la bienvenida a todos los asistentes, autoridades y rocieros en general y agradeciendo a la familia González-Gordon la acogida y el cariño que tienen a la Hermandad del Rocío jerezana. Cedió el atril al presentador Antonio Gallardo.
Inició su presentación aludiendo a la histórica Bodega de la Concha, cuna señera de los pregones del Rocío. Continuó sorprendiendo a todos los presentes en cuanto dijo que acababa de conocer al Padre Quevedo, pero que no obstante se había documentado leyendo un libro de él que lo titulaba Cosas de Ella. También dijo que muy pocas gentes suelen hablar así de la Virgen. Lo calificó el presentador de «un andaluz rociero y prolífico compositor de sevillanas rocieras en las que condensa la inmensidad del Rocío», y terminó con la anécdota sobre el vaso de agua que se le suele poner a los pregoneros para calmar los nervios del momento.
Todo dicho en la forma propia del que conoce la indosincrasia de nuestro pueblo y con ese gracejo popular que él solo posee. Acabó con el inicio de esa sevillana que dice «Tiempo detente tiempo detente. Que quiero ver a la Virgen. Eternamente». Subió el pregonero y se fundieron en un abrazo entre los grandes aplausos de los presentes.
Comenzó el Padre Quevedo diciendo que le habían hablado del presentador como un gran poeta del pueblo y debo confesar que me ha dejado asombrado. Lo comparo como el peón que en una corrida de toros realiza su gran labor y tiene que saludar desde los medios, dejando en evidencia al matador que no es capaz de realizar su faena. Gracias Antonio por tu presentación. Siguió dando después la enhorabuena a la Hermandad Rocío por la celebración de su setenta y cinco aniversario y se metió de lleno en su contenido que fue de pleno un canto mariológico y cristológico sobre la blanca paloma y el pastorcillo divino. Hay que ser cristiano y rociero y depositar toda la fe y confianza en el Pastorcillo Jesús Sacramentado en el sagrario a través de su madre y la nuestra La Virgen del Rocío.
Compuso varias secuencias anecdóticas de situaciones que ocurren en el Rocío y que fueron captadas y aplaudidas por los presentes. Demostró con creces que es rociero de pro y que su amor a la Virgen y al Pastorcillo están fuera de toda duda. Hizo una descripción del camino de la Hermandad de Jerez por el coto aludiendo al embarque de Sanlúcar, el paso por malandar, marismilla, el cerro del trigo, el cerro de los ánsares, palacio el guaperal, la Ralla y todos los bellos rincones que recorre la hermandad. Terminó su pregón con los actos más relevantes de la romería haciendo especial mención al rosario del Domingo, diciendo que es un rosal que da muchas flores. Fuertes aplausos y las tradicionales palmas por bulerías de nuestra tierra.
Por último, el hermano mayor, Francisco Gómez, le hizo entrega de la medalla del 75 aniversario y llamó al presentador al que le hizo entrega de otra medalla. Se cerró el acto en la bodega de Los Reyes con el canto de la salve. El pregonero y la hermandad y todos los que quisieron estar presentes se reunieron al final en una cena de confraternidad.
Fuente:
La Voz Digital