CLICK AQUÍ PARA ACCEDER A WWW.LATRABAJADERA.ORG

domingo, 06 de mayo de 2007
Publicado por CalleSol @ 16:58 | Opinión
Comentarios (0)
Juan del Río Martín
Obispado de Asidonia - Jerez

Llegadas estas fechas la Declaración de la Renta llama a nuestras puertas. Pagar los impuestos es un deber de todo buen ciudadano y, para nosotros los cristianos, un deber religioso, moral y de conciencia. De esta manera, favorecemos una mejor distribución de los bienes de la tierra y contribuimos solidariamente al sostenimiento de los servicios públicos que disfrutamos.

Esta obligación legal nos depara la oportunidad de ayudar a la Iglesia a seguir haciendo el bien a través de la vida entregada de sus ministros, agentes de pastoral, obras de apostolado y caridad, y por medio de las variadas instituciones sociales y culturales que atienden a los más pobres de España. Los católicos no podemos vivir acomplejados como si nuestra Iglesia fuera una carga para la sociedad. ¿Se ha preguntado alguna vez cómo paga su parroquia cada mes el recibo de la luz, el agua, la limpieza, entre otros gastos? Estos y otros interrogantes económicos nos llevan al tema de actualidad del sostenimiento de la Iglesia que genera ciertos prejuicios que se derivan de una falta de conocimiento de la realidad eclesial y de cómo se financia, pero a la vez de obsesiones ideológicas que van directamente contra el Catolicismo.

Sin embargo, la Iglesia ahorra al Estado 36.060 millones de euros como consecuencia de sus actuaciones sociales, docentes, sanitarias, culturales, conservación y restauración del patrimonio histórico-artístico y de las ayudas a los países del Tercer Mundo. Además, el Estado en el siglo XIX confiscó la mayoría de los bienes con que se sostenía la Iglesia y que procedían de las aportaciones de sus fieles. Luego, buscará cierta compensación a lo incautado y comenzará a colaborar económicamente con la Iglesia. Ahora, en pleno siglo XXI, el Estado debe satisfacer las necesidades de los ciudadanos y son muchas las demandas sociales subvencionadas con los impuestos de todos. También, una gran mayoría de ciudadanos tienen derecho de que sean atendidas sus necesidades espirituales que dimanan de la dimensión trascendente de la persona.

En nuestro caso, la presencia de la Iglesia Católica apoya de forma decisiva al bien de la sociedad, favoreciendo al desarrollo verdadero de las personas, y siendo fuente de valores como la solidaridad, la justicia, la paz y la convivencia. Los católicos contribuimos con nuestros impuestos y con la herencia histórica, social y cultural de nuestra fe. Creyentes y no creyentes se benefician de ese patrimonio. Para continuar ofreciendo el bien del Evangelio de Cristo, necesitamos del compromiso de los católicos con su Iglesia y también de la ayuda de los hombres y mujeres de buena voluntad que valoran la labor de la Iglesia Católica en favor de las personas.

¿ Cómo se puede ayudar? Marcando con una cruz la casilla de la Iglesia en tu Declaración de la Renta, con ello expresamos nuestra voluntad de que una parte de nuestros impuestos (el 0,52 todavía este año y el 0,70 desde el año próximo) se destine a la Iglesia Católica. Poner la crucecita no supone pagar más impuestos y debemos ponerla incluso en caso de que nuestra declaración resulte a devolver. Hay que advertir también que cabe la posibilidad de marcar simultáneamente la casilla de la Iglesia y la destinada a otros fines sociales. En este caso son las ONG las receptoras del mismo porcentaje que percibe la Iglesia. Entre ellas se encuentran muchas organizaciones católicas, como Cáritas y Manos Unidas, que sirven a los más pobres en España y en los países del Tercer Mundo. Por último, si no tienes obligación de hacer la Declaración de la Renta, solicita el modelo 104 y pon la cruz en la casilla de la Iglesia. Si no llevas a cabo personalmente tu declaración, y deseas marcar la casilla, indícaselo a tu gestor para que no lo olvide.

Desde este año, la Iglesia no está exenta del pago del IVA por las compras de bienes y son muchos los gastos y obras sociales que realiza. Precisamente porque nos encontramos en un Estado aconfesional, los católicos tenemos que hacer frente más que nunca al mantenimiento de la Iglesia. Porque como si se tratara de una madre, la Iglesia no hay más que una. Por eso, no sólo tenemos que poner la cruz en la Declaración de la Renta, sino que debemos hacer un esfuerzo redoblado y arrimar el hombro siendo generosos en las cuotas parroquiales, colectas, donaciones y sobre todo crear una nueva mentalidad a la hora de “ayudar a la Iglesia en sus necesidades”, porque como dice el lema de la campaña: Cada vez más, necesitamos tu compromiso.

Fuente: Información Jerez

veces leido.
Comentarios