Setenta y cinco años de Rocío y Jerez sigue caminando por sus propios senderos de la historia en un camino que comenzó con el entusiasmo propio del primer día y las ganas de vivir intensamente todo lo que queda por delante.
La mañana se presentó luminosa y agradable, nada que ver con las previsiones que apuntaban a una jornada de lluvias intensas. Para los que ya recorren las "rodás" de Doñana fue la amanecida más deseada.
La antesala de la romería fue la misa de romeros que presidió el obispo diocesano ante centenares de rocieros, los que van y los que se quedan, estos últimos conteniendo emociones y mucha pena por no poder estar marchando tras el Simpecado. Ayer comenzó un nuevo Rocío para Jerez, diferentes en muchas cosas pero igual que siempre.
La primera evidencia, el nuevo Simpecado, que se estrenó usando la remozada carreta de plata "aparcada" en las mismas puertas del templo dominico, adornada con flores de la campiña y más brillante que nunca. Ayer sí fue el momento del Simpecado con su reluciente oro esperando empezar a tomar la pátina de los años y de los caminos; el santo y seña de la hermandad al que los rocieros jerezanos empezaron a hacerse con él para cantarle en las calles y alrededor de la candela en las noches del camino.
Fue un inicio de romería especial para quienes han tenido a su cargo la responsabilidad de celebrar las bodas de diamante, Francisco Gómez y su junta de gobierno viven con nostalgias el último Rocío como responsables. Como es costumbre en los últimos años, y para una mejor organización, sólo las carretas, la del Simpecado y la caballería podían estar en Cristina mientras que el resto de la comitiva, unos 300 vehículos a motor, aguardaron la llegada de la cabecera de la caravana en la carretera del Calvario.
La salida de la ciudad, con más gente que otros años, se mantuvo en los mismos esquemas que años anteriores excepto en la visita realizada al monumento a la Virgen con vivas y salves.
Tras la misa de romeros, la enseña inmaculista fue colocada en la vara central de la carreta y desde ese momento, el recorrido habitual por Porvera, donde aguardaban los pequeños de la Escuela de San José, para seguir por calle Ancha no sin antes saludar a La Soledad en su altar, Santiago, Taxdirt y las obligadas paradas ante la Virgen de Lourdes en el Calvario y un poco después en el Hospital San Juan Grande.
Tras unos minutos de reflexión, oración y vivas a la Blanca Paloma se reemprendió la marcha por el Calvario salvando la rotonda y el cruce con la antigua nacional cuarta, con la inestimable asistencia de la Policía Local y la Guardia Civil, para entrar entre los viñedos de una carretera cuajada en sus márgenes de las flores de la primavera, con las cepas reverdeciendo.
En ese entorno, carretas y caballos mezclándose entre la más pura campiña jerezana. Los ritos del camino también existen, los mismos que se han ido marcando con la fuerza de la costumbre como la Salve del mediodía en "El Barroso", sevillanas adornando el rezo a la Virgen, la fresca copa de "Tío Pepe" y más kilómetros para llegar al almuerzo en "Ventosilla". Este rengue siempre es rápido, hay que llegar a tiempo a Sanlúcar. Ayer sucedió lo mismo con un buen rato de parada para descanso de peregrinos y animales. No es el día de preparar tiestos para cocinar. Mucho de tapeo y algún que otro plato cocinado que ya venía "aliñado" desde Jerez como la berza de la gente de Carboneras. Así transcurrieron las horas y alargándose el primer día de camino hasta divisar las primeras viviendas que nos delataron la cercanía de Sanlúcar y al mismo tiempo, el final de una etapa dura de muchos kilómetros pero con las fuerzas aún intactas. Y el día siguió luminoso…
Fuente:
Diario de Jerez