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jueves, 24 de mayo de 2007
Publicado por CalleSol @ 18:48 | Glorias
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Los rocieros que hacen su peregrinación hacia la aldea almonteña de la Blanca Paloma con las hermandades gaditanas ya caminan por el Parque Nacional de Doñana después de haber cruzado el río Guadalquivir a la altura de la playa sanluqueña de Bajo de Guía. Tras una primera jornada de embarque en este punto del litoral de la provincia que protagonizaron los romeros de La Línea, Chiclana, San Fernando, Arcos, Rota, Puerto Real y Cádiz, ayer pasaron de la orilla gaditana a las arenas onubenses las hermandades de Sanlúcar, Chipiona, El Puerto y Jerez, por este orden.

Bajo de Guía es un lugar de referencia imprescindible para quienes realizan su camino hasta El Rocío con las hermandades, que tienen reservados el martes y el miércoles de la semana grande de los devotos de la Reina de las Marismas, o por su cuenta el resto de los días, que se caracteriza por una afluencia, lógicamente, menor, pero no por ello desdeñable. Las barcazas de los hermanos Cristóbal están perfectamente dispuestas para prestar este insólito servicio cualquier jornada previa al tradicional acontecimiento rociero. Los hay que tratan de alcanzar a las hermandades allá donde se encuentren en el conocido cariñosamente como Coto de Doñana y aquéllos que optan por hacer su particular peregrinación con el río Guadalquivir como impresionante testigo.

Como cada miércoles de embarque, la actividad de la hermandad sanluqueña comenzó a primera hora de la mañana, cuando se celebró el acostumbrado acto religioso en la céntrica calle San Jorge, donde radica la Iglesia de la Virgen del Rocío. A su término se inició un multitudinario recorrido por las calles de la ciudad de la manzanilla que conducen al barrio de Bajo de Guía.

Este itinerario se desarrolla año tras año como un evento de interés por sí mismo que suscita bastante expectación entre los sanluqueños de todas las edades, incluso los más pequeños, que no quieren perderse ni un solo detalle de la salida de la entidad que preside Eusebio Acosta. Sanlúcar respira romería rociera por los cuatro costados, de tal modo que esta peregrinación no pasa desapercibida en esta localidad del Bajo Guadalquivir, que siempre varía gustosamente su actividad cotidiana cuando se producen acontecimientos de estas características. De hecho, la sanluqueña es de las hermandades más antiguas y numerosas, unas condiciones que llevan con orgullo y obvia satisfacción sus integrantes.

Las horas de la mañana y las primeras de la tarde suelen ser las más recomendadas por quienes disfrutan del tránsito de las hermandades por la playa de Bajo de Guía. Entre cantes, bailes y tapas regadas con manzanilla y, por qué no decirlo, rebujito o algún refresco el Simpecado se va abriendo paso en dirección a la Capilla de Nuestra Señora del Carmen, donde siempre hay tiempo para una oración sentida y vítores con flores. Esta breve parada de todas las hermandades es vivida con especial emoción por los acompañantes de las carretas que llevan los simpecados. Por unos minutos se dan un abrazo las devociones marinera y rociera en uno de los municipios donde la religiosidad de los cristianos se manifiesta con una mayor expresión pública. Buenas pruebas de ello son las procesiones de la Patrona de los Marineros y la Blanca Paloma.

Desde las siete de la mañana -incluso antes, pues, que la propia salida oficial de la hermandad sanluqueña- hasta bien entrada la tarde los rocieros de la ciudad tomaron las barcazas para luego pisar las arenas de Doñana y empezar el camino por este Parque Nacional. Las paradas, tan habituales como necesarias para el normal funcionamiento de estas jornadas complejas desde el punto de vista organizativo, son aprovechadas por los peregrinos para, entre otras cosas, saludar a viejos conocidos y compañeros de romería con algún trago por medio, claro. Cualquier momento parece ser oportuno para ello: ninguna espera se hace demasiado larga. En todo caso, los rocieros comprenden la necesidad de ordenar el paso de las hermandades con el objetivo de que cada minuto esté bajo el control profesional de los efectivos que forman parte del Plan Romero, que también dispone de un dispositivo importante en este tramo del trayecto, probablemente uno de los más vistosos de la peregrinación.

El embarque de los rocieros de El Puerto y Jerez dio contenido a las horas vespertinas de la fiesta en Bajo de Guía, con permiso de la actividad de los restaurantes de la zona, que atendieron como mejor saben a sanluqueños y visitantes interesados en degustar, por lo menos, alguna excelencia de la prestigiosa gastronomía de la ciudad.

Fuente: Diario de Jerez

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