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jueves, 24 de mayo de 2007
Publicado por CalleSol @ 18:52 | Otros
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Otra vez el gozo de un nuevo Camino. La Hermandad de Jerez vivió ayer momentos de auténtica emoción desde la misma Misa de Romeros en Santo Domingo. Con un director espiritual capaz de contagiar las esencias de la romería a todos los peregrinos jerezanos y con un obispo diocesano que se guardó una sorpresa para el término de la Eucaristía. El tiempo acompañó finalmente pese a las amenazas de lluvias. Comienza la cuenta atrás.

Dejad que el Rocío se extienda como una gota de aceite. Esta célebre y celebrada exhortación, cuya autoría es ya universalización del sentimiento rociero, parece que ha encontrado no sólo acomodo sino consagración en Jerez. La ciudad, ayer de mañana, ayer de tarde, ayer de noche, refrendó su sensibilidad mariana según los códigos de una romería que todo lo concentra, todo lo focaliza, todo lo gesticula según la grandeza de la Blanca Paloma. Son las ocho menos cuarto de la mañana. La Alameda Cristina se convierte indistintamente en punto de encuentro y en punto de partida. No existe ningún motivo para la caracterización de la cotidianeidad. Aquí todo huele a evento extraordinario. Las gentes comienzan a aparecer desde cualquier esquina para desaparecer iglesia adentro. Es el Convento de Santo Domingo el lugar de la tradición, la tradición del lugar, la exégesis del comienzo. Del inicio de un nuevo Camino.
La Misa de Romeros comienza, puntualmente, a las ocho. Son todos los que están pero no están todos los que son. Faltan muchos rocieros enfermos. Muchos rocieros imposibilitados para renovar el testigo de las arenas. Pero de alguna manera permanecen presentes, tanto en las peticiones de la concurrencia como en la pequeña mochila asida al costado del padre Martín Alexis. Sí, porque el dominico Alexis ha recogido las medallas de quienes permanecen en el lecho del dolor. Cordones de muchos sudores de cuello que ahora, a tenor de las circunstancias, atravesarán las Marismas como en una travesía de sueño y nostalgia. Los ausentes regresarán en la distancia al Coto. Gracias a la gentileza de un director espiritual que ya ayer, a las primeras claritas del día, dejaba derramar las primeras lágrimas de emoción incontenible por su rostro.
No nos equivocamos cuando afirmamos que son todos los que están. Don Juan del Río Martín, el obispo de la diócesis, presidiendo la ceremonia. La máxima autoridad eclesiástica concelebrando con el referido director espiritual de la Hermandad de Jerez Martín Alexis. Y con el también dominico Vicente Cudeiro. La Virgen permanece sobre su paso en una remembranza de salidas recientes por las calles jerezanas, como si de un salto a la reja de las mejores conmemoraciones se tratara. En la mente de todos, pocos segundos antes del comienzo de la Misa de Romeros, la procesión extraordinaria del setenta y cinco aniversario. Porque sí, tan gozosa efemérides anidó de principio a fin en la jornada de la partida. El Coro de la Hermandad, reforzado de voces y de veces, de veces que acuden al canto y al cante de las sevillanas como oración de melodía y guitarra a la verita de una devoción que rompe barreras.
El cofrade y devoto de la Virgen del Rocío Francisco Barra Bohórquez asistiendo al obispo en la Eucaristía. El hermano mayor de la corporación jerezana, Francisco Gómez, emocionado y siempre atento a cualquier mínimo detalle organizativo. Las naves de Santo Domingo literalmente a rebosar. El calor y el candor de un milagro que de nuevo esparce su magnificencia. Junto a Paco Gómez, la alcaldesa de la ciudad Pilar Sánchez, y acompañada ésta por algunos representantes de su partido. También se puede distinguir en esta primera banca -banca que es banco de presidencia- al responsable de la delegación diocesana de Hermandades y Cofradías Joaquín Perea Montilla y a la integrante del Consejo Local de Hermandades y Cofradías Ana María Salas Trujillo.
La Junta de Gobierno de la Hermandad de Jerez, unida en la sensibilidad. La Santa Misa encuentra su punto álgido -su primer punto álgido porque la despedida sobrevendría con pronunciamientos sorpresivos- cuando Juan del Río remite a la Fe "como elemento para comprender las claves del Rocío". La emoción crece enteros entonces. La multitud fija su mirada en las palabras del prelado. Y todos parten de la terminología para arribar en la fenomenología. Porque el Rocío, ayer de nuevo también en Santo Domingo, concitaba las razones de la reflexión. Pero de una reflexión que se ve antecedida -o no, según los casos- de la atracción devocional, de la fuerza arrolladora desprendida de una Imagen que es viva encarnadura de la Madre de Dios. El Coro de Jerez, con las voces de José María Núñez y Dolores España, con las gargantas todavía suaves de sus componentes, entonando estrofas que son piropos de liturgia popular: "Y aún recuerdo aquellas caras cuando salía con el alba".

Largas filas de cristianos para recibir el sacramento de la comunión. Confluencia de personal hacia el altar mayor. Peregrinación que es plasmación de una tendencia que, ahora sí que sí, se extiende como una gota de aceite. La candidata a alcaldía por el Partido Popular, María José García Pelayo, asimismo se encuentra entre los asistentes. Y también, como en el caso de Pilar Sánchez, acompañada por compañeros de su partido. Y el obispo que coloca la guinda de las sorpresas al término de la ceremonia: "Quiero ofrecer mi agradecimiento a la comunidad de padres dominicos por la labor que ejercen en las hermandades que radican en este templo, y especialmente al padre Martín Alexis por su entrega a la Hermandad del Rocío. Quiero igualmente agradecer y felicitar a Paco Gómez, el hermano mayor, por el ejemplar resultado de los actos que la Hermandad ha venido organizando con motivo de su setenta y cinco aniversario. Porque todo lo habéis afrontado con un sentido cristiano y un sentido de Iglesia".
Pero ahí no quedaba el guiño de agradecimiento de monseñor del Río. Porque seguidamente comunicó que “quiero daros una sorpresa”. Entonces la expectación se agudizó unánimemente: "Quiero decirte una cosa, Paco, a ti, que eres el hermano mayor, y ya sé que hay ahora elecciones, pero la Hermandad sigue, por eso deseo pediros que vuestra Hermandad del Rocío sea la primera colaboradora en la construcción de ese templo que recibirá el nombre de vuestra titular y que precisamente se elevará en la barriada del Rocío. No habrá mejor acto del setenta y cinco aniversario que podamos contar con vuestra colaboración para que este templo sea pronto una gran realidad". Con gestos de aceptación y de patente alegría, Paco Gómez corresponde a la petición del prelado. Esta confirmación ya es constatada públicamente cuando el máximo representante de la corporación jerezana sube al altar mayor para aceptar la invitación propuesta por del Río e igualmente agradecer a la alcaldesa un obsequio que ha donado a la institución romera a efectos de que figure sobre el terciopelo del nuevo Simpecado.
A continuación la intervención de Martín Alexis ya adelantaba la primera voz entrecortada, las primeras invocaciones a la llanto, las primeras conjugaciones del verbo llorar. Porque Alexis hizo mención a las dos camareras de la Hermandad de Jerez, Reyes y Abelina, quienes esta año no pueden hacer el Camino. "Habéis puesto muy guapa a la Virgen y muy hermosa, sí, muy hermosa a nuestra carreta".

El obispo y el hermano mayor levantan de su soporte, en compartido gesto simbólico, el nuevo Simpecado bordado por Fernando Calderón. Hasta la puerta será portado por el secretario de la Hermandad Juan Carlos Gutiérrez. Seis romeras llevan sobre sus hombros otras tantas banderas. Los miembros de la Junta de Gobierno portan varas o insignias. El cortejo toma forma. Martín Alexis, Paco Gómez y Pilar Sánchez componen la presidencia principal. El director espiritual ya comienza a lanzar piropos a la Blanca Paloma. El Simpecado se aproxima a la carreta también restaurado por Antonio García Falla con motivo del esplendoroso setenta y cinco aniversario. La carreta, en efecto, está más reluciente que nunca. Brillante para siempre. Cuenta no con una mula sino con cuatro. La efemérides propicia detalles de semejante envergadura.
Y el coro que no cesa de cantar: “La misa en Santo Domingo ya me revuelve la sangre”. Y si la revuelve es porque “yo quiero hacer el Camino con Jerez de la Frontera". Eugenio, el prioste, coloca el Simpecado en la carreta. Los oles se suceden ya en la calle. Y todo comienza a escribirse en las actas de un nuevo repeluco. La comitiva aún no inicia su partida porque antes, la carreta y muchísimo público acompañante hará una primera visita al recientemente inaugurado monumento a la Virgen del Rocío en la plaza Aladro. Allí llega la ocasión para ofrendas florales y para que Martín Alexis dé por sentada una certificación local: "Nos dijo Juan Pablo II que todo el mundo tenía que ser rociero. Una clara está clara: Jerez sí lo es. ¡Viva la Virgen del Rocío!".
Parece que la naturaleza ha creado un arco de árboles en la Porvera para que se adentre por su hermosura la comitiva romera. Ya avanza a pasos de vítores. En el colegio San José los niños y niñas cantan una salve. En la Victoria, los cofrades de la Soledad rezan ante el Simpecado. En la gruta de la Virgen de Lourdes, allá en el Calvario, los instantes se intercambian gestos de fraternidad. Quince carretas, trescientos todoterrenos. La visita a San Juan Grande provoca que el padre Teodoro de Juan ruegue a la corporación se pida por quienes no pueden hacer el Camino. Subsiste un ánimo de alegría colosal en los jerezanos. Porque además el tiempo no ha traicionado. Anunciaban chubascos y sin embargo el clima prosigue exquisitamente agradable.
Luego asistirían los rocieros a las hermosas estampas de El Barroso. Y al primer rengue de almuerzo. Y Ventosilla como enclave incomparable. Y al novedoso trazado de la avenida del Quinto Centenario para acceder a Sanlúcar. Y el embarque. Jerez ya está en camino. Ya está en Camino. A mayor gloria de la Madre de Dios y de sus bien ganados setenta y cinco años de meritorio comportamiento por las arenas de las mejores devociones marianas.

La Hermandad del Rocío de Jerez partió ayer envuelta en la más calurosa de las ilusiones. Todo aconteció según se había previsto por la Junta de Gobierno que preside Francisco Gómez. Mucha polvareda pero también muchas ganas de llegar a la aldea. La Hermandad de Jerez sabe que todos los Caminos son diferentes y que todos los Caminos, por tanto, mantiene su entereza, su misma idiosincrasia. Los romeros jerezanos dejaban la ciudad contentos y sobre todo redoblados de esperanza. El milagro se ha hecho de nuevo.
Todas las postales son imágenes de certeza que tiene mucho de autenticidad de los sentimientos. Y Jerez, ayer de mañana y ayer de tarde, fue una sucesión de imágenes que definían a las claras la impaciente espera, la eclosión de reencuentros, la belleza estética de una romería a punto de comenzar la andadura que finalmente acabará a las plantas de la Reina de Almonte. La Hermandad de Jerez estaba muy satisfecha después de los gozosos acontecimientos del setenta y cinco aniversario. Ahora ya sólo resta seguir disfrurtando.

Más de 4.700 sanluqueños iniciaron ayer su peregrinación rumbo a la Aldea almonteña.
El tiempo dio una tregua a la hermandad sanluqueña - una de las más numerosas de las que se embarcan desde Bajo de Guía- tras las lluvias del martes. Medio centenar de carretas, 574 caballos, 195 vehículos ligeros y 119 vehículos pesados cruzaron ayer el Guadalquivir para iniciar la peregrinación y disfrutar del procesionar de la Blanca Paloma en la madrugada del domingo tras el tradicional salto de la reja. El día comenzó para los peregrinos sanluqueños a las ocho de la mañana con una misa de romeros en la iglesia de San Jorge, y en la que se dieron cita numerosos sanluqueños, romeros, así como la primera autoridad local, Laura Seco, quien estuvo acompañada por el hermano mayor de la Hermandad de El Rocío de Sanlúcar, Eusebio Acosta. Tras la misa, los romeros se dirigieron hasta Bajo de Guía para comenzar el embarque, que transcurrió con normalidad y sin incidentes. Los peregrinos descansaron por la noche en el Cerro del Trigo y hoy harán una segunda parada en El Palacio. No será hasta el lunes a las 16.30 horas cuando los miles de romeros sanluqueños regresen a Sanlúcar.
Además de la hermandad sanluqueña, a lo largo del día de ayer se dieron cita en Bajo de Guía las hermandades de Jerez de la Frontera y El Puerto de Santa María. Hasta las 19.00 horas, y según datos de la Consejería de Gobernación, más de 8.000 romeros habían cruzado el Guadalquivir rumbo a la aldea almonteña.
En el operativo de Plan Romero 2007, que supone una inversión de 1.450.000 euros, trabajarán unas 6.000 personas, entre componentes de las fuerzas de seguridad, efectivos sanitarios y personal encargado de coordinación, infraestructuras y apoyo logístico, entre los que se incluyen los voluntarios de Protección Civil. Y es que, según datos de la Consejería de Gobernación, más de 12.000 peregrinos, 123 carretas, 1.267 caballos, 790 vehículos ligeros y 266 vehículos pesados embarcaron durante el martes y el día de ayer en Bajo de Guía. Por otro lado, y como es habitual, se activarán los servicios del Plan Infoca, que establecerá una vigilancia específica en las zonas de paso, áreas de acampada y puntos de mayor riesgo. Además, se habilitarán durante estos días un total de 50 puntos de atención a cargo de los voluntarios de Protección Civil.

Fuente: Información Jerez

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