-¿Cuál es su balance del camino de ida?
-Ha sido bueno de forma general y destacar que nos ha respetado el tiempo pese a los anuncios de lluvia que teníamos antes de salir. En lo negativo, los accidentes de Rafael Mateos y de Lolo Bernal. En definitiva, gracias a Dios que hemos podido cumplir un año más con la misión de traer el Simpecado.
-Ha sido un camino en el que se ha ido cumpliendo todo con previsión…
-El objetivo ha sido intentar llegar a los lugares de acampada con cierta prontitud y poder descansar lo suficiente. Evidentemente las cosas imprevisibles hacen que ocasiones no se pueda cumplir los horarios pero este año salvando el caso del viernes, hemos conseguido alcanzar los fines.
-Es su último año de hermano mayor, ¿cómo deja el cargo?
-Lo que está claro es que pasa una etapa y llegará otra. Tan sólo nos resta un último acto que será en junio con la presentación de la historia de la hermandad contada por los que han sido hermanos mayores que será la culminación del 75 aniversario. Después se abrirá el periodo preelectoral con el censo y demás hasta al convocatoria de elecciones. Lo cierto es que para impersonalmente la romería será más relajada al no tener la responsabilidad del cargo. En definitiva veré los toros desde la barrea, con todo el cariño y apego que tiene uno a la hermandad.
-¿Es difícil mandar en la romería?
-Uno asume una responsabilidad importante la cual sin ser hermano mayor las cosas se viven de otra forma bien diferente. Evidentemente ser el máximo responsable te obliga a estar atento a todo y hasta que no ves el campamento montado y todo el mundo recogido no me quedo tranquilo.
-¿Contento de estos cuatro años?
-Personalmente, sí. Han sido años de trabajo pero ha sido fundamental el equipo que me ha acompañado, desde el primero al último. Reconozco que soy un poco jartible pero cuando nos comprometemos tenemos que cumplir. No cabe duda que el principal reto ha sido la celebración de los 75 años asumiendo la misión de celebrarlo como se merece la hermandad. Sinceramente considero que hemos dado lo mejor y no hemos escatimado esfuerzos.
-¿Las bodas de diamante era el principal objetivo?
-Más bien era la culminación. Al principio todo se empieza con fuerza. Hemos intentado mantener ese nivel con acciones como el nuevo Simpecado, el arreglo de la casa y el monumento y todo lo demás nos deja un magnifico sabor de boca así como un buen final de la junta. Todo se ha hecho con el corazón.
-¿Cuál es para usted el símbolo de esta celebración?
-Sin duda alguna el Simpecado y el monumento que se ha convertido en un lugar de encuentro con la Virgen. Estos dos elementos perdurarán en el tiempo y nos superarán en el tiempo.
Fuente:
Diario de Jerez