La mañana despierta nublada. Los romeros contemplan la impaciencia de su llegada a la aldea. Once y catorce minutos: La Hermandad de Jerez está en Bellavista, a punto de doblar la calle Muñoz y Pavón. Las miradas se elevan al cielo. Muchísimos jerezanos dibujan una sonrisa de candor y nerviosismo en los labios.
Los cantos se suceden: “Yo quiero hacer el Camino con Jerez de la Frontera”. Las perspectivas, ahora, están centradas en esa fusión que inminentemente se producirá con la Hermandad de Sanlúcar de Barrameda, la corporación madrina. Jerez estrechará sus esencias con la institución sanluqueña en el acto de presentación: el setenta y cinco aniversario de la Hermandad que preside Paco Gómez no podía dejar pasar la ocasión de tan entrañable unión.
Once y treinta minutos: No dejamos de consignar que cierta extrañeza anida sobre estos instantes. Si echamos la vista atrás, tampoco recordamos esta tenue lluvia en un Sábado de Presentación. Todos opinan que la llovizna no cobra ninguna importancia porque la importancia estriba en la Virgen.
El Simpecado alcanza la casa del coro Al alba y los cantos entonan piropos de sevillanas: “Setenta y cinco rosas, Madre, yo te traía, una por cada año, Madre, toda la vida”. Sigue chispeando. El panorama que crece a nuestro alrededor puede considerarse inédito. Al menos inusual.
Once y cuarenta minutos: Van llegando numerosos jerezanos. Saludamos entonces a Pedro Pacheco. El candidato a alcalde ha madrugado para visitar el lugar. Está acompañado por otros nombres conocidos como Faustino o Antonio Gálvez. Pacheco aclara que "he estado comprobando las obras que hemos hecho en la Casa de Hermandad de Jerez. Ha quedado preciosa. Hoy me quedaré aquí hasta que aguantemos".
Once y cuarenta y cinco minutos: Suenan los piteros de Pilas. Precioso concierto de casticismo y tradición. Hermandad de rancio abolengo. Los plásticos emergen de la nada y los paraguas comienzan a abrirse como imprevistos elementos inclasificables según la historiografía reciente de las romerías del Rocío. Charlamos con un peregrino anónimo que porta sobre el cuello el más original de los distintivos: la medalla de Jerez con el cordón de Sanlúcar, urdimbre afectiva plasmada en la simbología de semejante emblema. El agua no va a menos. Jerez es una gran familia que abre su corazón al cobijo de la Madre del Cielo.
Once y cincuenta y cinco minutos: José Luis Sánchez López, rociero de pro y ex Hermano Mayor de la Hermandad de la Candelaria -corporación de Semana Santa ubicada en la barriada de la Plata-: “Que no tengamos sol hoy puede ofrecer una lectura significativa: la bendición con la que Dios quiere regar este día tan fundamental para todos nosotros”.
Se procede a continuación a oficializar la presentación de las ciento cinco hermandades filiales. Andrés Cano, el histórico rociero, nos confiesa que "he conocido hasta tres días de intensa lluvia en la romería. Eran otros tiempos. Con poquísimas personas. Gracias a Dios se ha hecho realidad aquella petición del pregón de Antonio Gallardo: que el Rocío se extienda como una gota de aceite".
Doce y quince minutos: La Junta de Gobierno inicia la organización de la comitiva, cada cual con sus insignias en mano. Soledad Oriol, camarera de Camino durante los años setenta, es la que porta el Banderín de Camino. Veinticinco minutos después, los Banderines de Camino de Jerez y Sanlúcar ya están unidos. Momento histórico que pone los vellos de punta. Avanza el Simpecado.
José Ángel Lupión, contento, prepara la Misa del Real con el Coro de la Hermandad de Jerez. Han sido muchas horas de ensayo y no se puede fallar entonces. Veinticinco voces como coral de rezos en flor.
Resuena como una proclamación impactante el nombre de Jerez por megafonía. Alborozo y algarabía general. Contento, confidencias, curiosidad. Una y seis minutos: Momento cenital, cumbre, felicísimo, la Hermandad de Jerez hace su presentación oficial. Con Sanlúcar de Barrameda. Dos Hermandades abrazadas a mayor gloria de la Blanca Paloma.
“Pido a la Virgen del Rocío por los enfermos y por los jóvenes”
gabriel álvarez/enviado especial rocío
Tenemos la consiga de elegir a un peregrino como representante de todos aquellos que han venido andando durante todo el Camino y tienen el corazón más henchido que nadie porque lo han hecho andando. Porque lo han hecho en clave trascendente, en clave de gran espiritualidad. Y cuando se pisa la Aldea, cuando se está cerca de la Virgen, el corazón se da la vuelta del revés. Y es eso lo que queremos captar. Y hemos elegido, aunque no lo elegimos nosotros, lo elige la propia Hermandad, cuando en la Función Principal de la Catedral, antes de la procesión del 6 de mayo, entregó una medalla -la conmemorativa del 75 aniversario- se eligió a un romero. Precisamente se pensó en Teo Domínguez. Uno de los peregrinos, iba a decir más ilustres, pero yo creo que es uno de los peregrinos más sencillos y eso es lo que hace que nos acerquemos a Teo sabiendo que uno disfruta de la grandeza de esa sencillez que comparte con los rocieros.
Recordaba que el pasado domingo 6 de mayo, en la Función Principal de la Catedral, inmediatamente antes de la procesión, Teo recibía de la Junta de Gobierno de Paco Gómez la medalla conmemorativa, en representación de todos los peregrinos y rocieros. Las emociones entonces eran grandes, las de ahora yo sé que también, porque de hecho estás dando botes de ponerte ya para allá. Por eso te agradezco que te esperes.
-¿Cómo fue aquel domingo para ti?
-Aquel domingo fue muy especial. Yo no lo sabía. En la Catedral. La Función Principal. Mi ahijada que hacía ese día la Primera Comunión. Todos los elementos ayudaban a que estuvieras casi flotando. ¿No? Recuerdo que aquel día fue para mí como el día de mi Primera Comunión. Porque fue tan especial, que no me lo esperaba siquiera.
-Y este Camino... ¿también ha sido especial?
-Claro, al ser el del setenta y cinco aniversario, quieras o no, te acuerdas mucho de todos los peregrinos, de todos los rocieros antiguos.
-¿Desde cuándo estás viniendo al Rocío y desde cuándo como peregrino?
-Llevo viniendo desde el año setenta y tres, pero como peregrino desde el mil novecientos ochenta y nueve.
-¿Ininterrumpidamente?
-Ininterrumpidamente. Y mientras que Ella quiera vendré de peregrino.
-Estás a punto de cumplir veinte años como peregrino.
-Sí, y ya espero a los otros veinticinco años de la Hermandad, para que Ella nos ayude y que esté siempre con nosotros.
- De esos casi veinte años, Teo, tú decías que aquella mañana de domingo de la Función Principal te acordabas de todos. De los peregrinos que vienen ahora, de los que ya se fueron, de los que están arriba. ¿Cuánta gente has conocido? ¿Cómo es esa gente que has conocido?¿Qué nombres te vinieron a la mente cuando llegó el momento?
- El de algunos peregrinos y romeros como Jaime Domecq, a quien también se la impusieron. Me acordé de Curri, de Papanata, de Antonio Camacho, que también me impuso otra medalla cuando hicimos la primera peregrinación de la juventud. Son muchas cosas que uno lleva en el corazón.
-Has hecho todo el Camino, lo has hecho de peregrino. Muchas veces los que hacemos el Camino con el coche pues llegamos a la Aldea y muy felices de haber llegado. Pero para el que viene andando, dejar atrás Doñana y pisar ya la tierra de la Aldea de la Virgen, ¿qué significa?
-Significa muchas cosas. Hay que darle gracias a Ella porque estamos aquí otra vez. Traigo también otras medallas de personas que no han podido hacer el Camino.
- Te veo con tres, ¿no?
-Me las dan y me dicen: “Teo, llévatela en tu pecho y en tu corazón”. Y ya luego se las devuelvo.
-La gente puede pensar... ¿qué hay detrás de un hombre que decide, durante veinte años consecutivos, ir de peregrino? Me da la impresión de que vosotros ya no hacéis el Camino solo por vosotros, sino que sois tan generosos que cargáis con las peticiones de mucha gente que se hacen participe de tu propio camino. ¿No es así?
-Minutos antes de salir me dicen: “Teo, pide por nosotros”. Yo por eso le doy gracias a Ella de que hemos llegado y le pido por todas las personas de Jerez. Por los enfermos, por la juventud, especialmente.
-Dime solo una cosa más, ¿cómo ha sido el encuentro con Ella?
-Todavía no la he visto, porque he tenido que ayudar a descargar las carretas de los peregrinos, y por eso ya no puedo más. Estoy deseando verla.
-Muchas gracias Teo, sabes que te lo mereces y que ha llegado todo en el mejor momento. Que disfrutes de esa entrada con Jerez.
-Muchas gracias a ti y a todos los rocieros.
Fuente:
Información Jerez