Una de las aportaciones de la actual junta de gobierno ha sido la reforma llevada a cabo en la casa de la aldea que en esta romería fue reinaugurada con la entrada del Simpecado en la capilla donde permanece hasta que el martes se inicie el camino de regreso a la ciudad. Los trabajos ejecutados han consistido en la recreación del salón principal que se ha abovedado al estilo de las bodegas. También se han reformado las habitaciones y se han arreglado los servicios que dispone el edificio para uso común. Por lo demás se ha pintado y adecentado en toda su extensión para que ayer luciera en todo su esplendor en un día tan especial para la hermandad. Y para que no pasara desapercibido que Jerez celebra una efemérides, dos carteles en la entrada de la casa recuerdan las bodas de diamante. El único detalle que perpetúa esta nueva fisonomía de la casa es un azulejo con la eterna frase del pregón de Antonio Gallardo, auténtico eslogan del rocierismo "Que crezca el Rocío como una mancha de aceite", unos versos extraídos de su pregón de las bodas de oro. Si habitualmente el sábado de romería hay un magnífico ambiente en la casa, ayer fue aún mayor no solo por el acto en sí sin también por la hora más temprana que sucedió todo y por los invitados de honor, especialmente a los rocieros sanluqueños copartícipes y cómplices de Jerez en todo lo que aconteció ayer. Las copas de Tío Pepe fueron las más idóneas para brindar por una presentación y una casa que sabe más a Jerez. Los arreglos efectuados han contado con la colaboración técnica de la Gerencia Municipal de Urbanismo en la elaboración del proyecto y con la aportación económica de muchos hermanos y del esfuerzo de la propia hermandad, uno más entre los que se han realizado en la última etapa de gestión de la junta que preside Francisco Gómez. El terreno donde se asienta el edificio fue adquirido guante el mandato de Álvaro Domecq como hermano mayor. Situada en la "milla de oro" del Rocío, la calle Almonte, en aquellos tiempos era de una sola planta con el espacio suficiente para atender la demanda rociera jerezana. La casa ha ido creciendo con el paso de los años del mismo modo que el rocierismo ha aumentado en la ciudad hasta alcanzar el día de hoy. En los 800 metros cuadrados que tiene se distribuyen más de una treintena de habituaciones y otras doce para solteros. Cuenta con zona de servicios y un corralón trasero que sirve para guardar las carretas y las cuadras de los mulos. En definitiva, una casa que ahora no solo identifica a Jerez desde su fachada con su espadaña sino que su interior nos acercará más a los aires de la tierra y a la singular arquitectura netamente jerezana, porque la casa es Jerez es la aldea y es el lugar de acogida de foráneos. Como se suele decir una inmejorable embajada jerezana en tierras marismeñas.
Fuente:
Diario de Jerez