Que el Camino de El Rocío no termine ni con la vuelta, como dice la popularísima sevillana tan cantada un año más para regocijo de quienes aún tenían lejos el mo
mento de verificarlo, no deja de ser la viva expresión de esos corazones
henchidos que los romeros enarbolan desde que asistieron, en la mañana de ayer, a una despedida de la imagen de Nuestra Señora del Rocío tan cargada de melancólica tristeza como constatadora de la satisfacción por las gracias recibidas a lo largo de la recién terminada Romería de Pentecostés. Así son las cosas cada martes posterior a esta fiesta litúrgica del Espíritu Santo.
Lo cierto y verdad es que el Camino de vuelta lo que es, ciertamente, es imparable. Y si ayer aún estaban los romeros con la Virgen mañana alcanzarán ya Jerez de la Frontera. Así de contundente, no hay otra. Para entonces parecerá, aunque sólo a los torpes incapaces de reconocer la honda alegría que traerán y su origen, que no habrá pasado nada. Pero bastará mirar los ojos de aquellos que, además, han hecho la vuelta para descubrir la verdad de una naturaleza única. Ni la mitad de la comitiva jubilosa de la ida viene de vuelta, pero es la presencia más cabal, el Camino más sentido, la condición más veraz. “¿Tú no lo has hecho nunca?” suelen preguntar, no sin cierta suficiencia, los que lo conocen bien.
poker de simpecados en el pilón
El dominico Martín Alexis González Gaspar puso palabras, ante la Virgen en la despedida de toda la comitiva antes de atinar a regresar al Coto por La Canaliega, al sentimiento de cuantos aún quedaban tan cerquita del nuevo simpecado morado. Ya en el Parque Nacional de Doñana, el buen día y unas arenas no del todo problemáticas permitieron amortiguar el tono de unos romeros con doblete de sentimientos. Sin querer dejar la Aldea –la casa de la Virgen– lo cierto es que desean llegar a Jerez. Así alcanzaron El Pilón que, en La Raya, fue sitio para el Ángelus, oración y cante se dieron la mano con alegría. El primer acto religioso de vuelta.
“Tu simpecado y el mío no son del mismo color”, así rezaba la popular sevillana enmedio de un espléndido espectáculo romero creado por la fraternidad de quienes regresan con Jerez, Cádiz, San Fernando… hasta los de El Puerto de Santa María pudieron estar a tiempo de alcanzar el lugar para sumarse a esta congregación del mediodía. Tras ello, los romeros de aquí dejaron paso a los de la Bahía en una vía pecuaria que les condujo a El Sopetón. Junto a la laguna, entre los pinares, recordando el almuerzo y sesteo del viernes de ida –que tuvo lugar en el mismo sitio– repitieron parada y fonda entre el regocijo de quienes se mostraba dispuestos a reponer fuerzas.
medio coto para hoy
La noche la vivieron ya en el lugar conocido como El Cancelín, con rumor de próximo arenal glorioso, ese Cerro de los Ánsares que volverán a disfrutar a lo largo de esta mañana. Desandando aquel camino que comenzaron los romeros jerezanos hace una semana también irán redescubriendo los cortafuegos. La Raya de la Angostura, la Raya del Quemao, el Rincón de los Sotillos, La Zanja y El Higuerón les llevará hasta la Casa del Cerro del Trigo. Y La Carbonera, como Jerez conoce castizamente a ese paraje en que se hace noche a la ida, o tal vez algo más cerca de la Cuesta de la Leche los recibirá, presumiblemente, para el último almuerzo dentro del Coto.
Desde ahí hasta el paraje de Marismillas poco quedará. Esta explanada los acogerá para la pernocta más sentida. Si ayer se dijo adiós a la Virgen, decírselo mañana temprano al Parque brinda vitola extraordinaria al rosario de hoy. Todo comenzó a consumarse esta mañana aún en la Aldea y, casi sin solución de continuidad, ya mismo estarán los romeros recogiendo los tiestos. El año que viene volverán a tener la ocasión. Lo que ocurre es que ya no será el especialísimo Rocío de las bodas de diamante que han disfrutado este año. Pero aún no se ha terminado aún queda cuerda. No mucha pero sí alguna hasta que mañana, a la caída de la noche, alcancen la ciudad.
Fuente: Informacion de Jerez