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jueves, 26 de julio de 2007
Publicado por Tiniebla @ 9:09 | Iglesia
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El monasterio del Espíritu Santo, tras siete siglos de una presencia ininterrumpida que ya se anunciaba en riesgo ante la falta de vocaciones, ha pasado ya esta última noche sin religiosas. Las tres últimas dominicas que quedaban se despidieron ayer en la misa matinal, oficiada por su capellán y ante ocho personas que, pese a ser fieles a la celebración de la bellísima iglesia de las monjas, se llevaron la sorpresa de que se trataba ya de la última.
En ella, y tras una homilía en la que lo avisaba el sacerdote Antonio Diosdado –acompañado ayer en el altar por David Belmonte, párroco jerezano en Toledo–, fue la priora, sor Inmaculada, quien, con lágrimas en los ojos, se ocupaba de anunciarlo. “Os llevamos en el corazón” diría al puñado de fieles que asistía, entre los pocos que han estado cercanos a la vida de esta comunidad que ahora se disuelve definitivamente.
Así se cumplieron los temores existentes en la ciudad desde hace mucho tiempo y que en este medio ya se aventuraba el pasado 8 de julio en reportaje sobre la agonizante vida de la comunidad. De hecho, respectivos traslados de monjas del Espíritu Santo a los conventos de dominicas de Córdoba y Antequera se convirtieron en su día en antesala de la decisión final que tiene ya en el cenobio de la vecina Sanlúcar de Barrameda a las tres últimas.
Tras otras pérdidas que ha acusado la vida religiosa de la ciudad en los últimos años –cartujos, siervas de María, religiosas de la Inmaculada (Servicio Doméstico)...–, en esta ocasión estamos ante una de un indudable valor histórico, y ello tanto por el tiempo de presencia de las dominicas entre nosotros como por el de un monasterio espléndido –especialmente la iglesia– que, a su consideración artística, también une un buen estado de conservación.
Se ha tratado de una presencia contemplativa que, en la misma estela primera de la reconquista a cargo de Alfonso X El Sabio, no ha faltado en la ciudad desde entonces. Acabados los tiempos en los que la afluencia de jóvenes españolas a la vida consagrada sostenía sobradamente la existencia de un cenobio como éste a caballo entre las collaciones de El Salvador y San Mateo, parece que tampoco la llegada de otras de países latinoamericanos o africanos, fuente que ha alimentado esta comunidad hasta hace unos años, han dado solución a la deseada pervivencia de un convento que está ahí, en la Cuesta del Espíritu Santo, desde el año 1324.

Fuente: Información de Jerez

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